Homilía del día

MARTES 13 DE ENERO DE 2026.

La primera lectura de hoy, esta tomada del primer libro de Samuel, un libro histórico del Antiguo Testamento de nuestra Biblia. Y nos cuenta el nacimiento de Samuel profeta y juez del pueblo de Israel.

Como lo leemos ahí, el nacimiento de este personaje se da un circunstancias milagrosas: la mama de Samuel, llamada Ana, es estéril y Dios hace el milagro de hacer fecundo un vientre estéril, de poner una nueva vida donde no hay nada, de transformar la tristeza en alegría y lo que se consideraba una maldición (la esterilidad en el antiguo testamento) Dios lo convierte en una bendición.

El autor sagrado quiere decirnos con esta historia “que no hay nada imposible para Dios”, que nuestra fe en El, mueve montañas, logra milagros, nuestra fe en Dios da vida nueva… así, la vida de Samuel, como toda vida humana, en cualquier consustancial y condición, es un Don de Dios, un regalo que se nos da. No solo es el fruto de un encuentro o una relación, sino un Don y condición una Misión.

Así esta lectura nos ofrece una perspectiva preciosa de la vida humana: toda vida es un Don valioso y tiene una Misión, un propósito en el mundo. El que yo este aquí, el que tu estes aquí, el que cada uno, un hijo, un amigo, tiene un propósito, una razón de ser. Descubrir nuestra misión o el propósito en la vida debe entusiasmarnos y dar sentido y dirección a la misma vida.

Y en el Evangelio encontramos a Jesús ya en su ministerio público: predicando en la sinagoga de Cafarnaúm y curando a un hombre poseído por un mal espíritu. Estamos en el capítulo primero de san Marcos y hay un detalle que se nos presenta de inicio: la autoridad de Jesús y la relación palabra-obra, es decir, la palabra de Jesús no es cualquier palabra, tiene poder para liberar la vida y para transformar la historia. Escuchamos de Jesús solo una orden: “cállate y sal de él” y eso basta para que otros reconozcan su autoridad, que es autor de algo nuevo, con El, con su presencia: la vida puede transformarse, la realidad puede cambiarse.

Que la Palabra de Dios siga inspirando nuestra vida y nos sostenga en nuestros mejores esfuerzos.

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