Homilía del día
SÁBADO 10 DE ENERO DE 2026.
Queridos hermanos y hermanas. Amigos.
Hoy terminamos el tiempo sagrado de la Navidad, litúrgica y oficialmente, esta, la de hoy antes de la tarde, es la ultima misa de Navidad.Dios mediante el día de mañana celebraremos con la fiesta del bautismo del Señor, el inicio del tiempo ordinario: Jesús, ya adulto, en su ministerio publico, sus palabras y enseñanzas, sus acciones y milagros. Toda la vida de Jesús para nosotros es una gran lección, una catequesis de salvación, una enseñanza.
También, entre hoy mañana, son los días en los que debemos de quitar el nacimiento, el árbol de la navidad y todos los adornos. Si, todos estos son signos que acompañan nuestra fe, lo que ya hemos celebrado y el mensaje que hemos vivido, Dios no esta lejos, Dios está con nosotros.
Una fe dispersa, confusa, egoísta y hasta ilusoria, bueno pues hace lo que quiere, lo que solo
"siente", lo que le gusta y acomoda. Esa no es una fe madura ni funcional. La fe verdadera tiene inicio, procesos, momentos, tiempos para cada cosa y eventos, la fe tiene aprendizajes y crecimiento. Solo así nos libramos de una fe sentimental, emocional, mágica y perezosa que no vive los procesos, que no avanza ni crece, que esta estacionada en la rutina, no vive en una dinámica constante que la enriquece y la sostiene.
"Somos de Dios" nos recuerda la primera lectura de hoy. De alguna manera estamos bajo su mando y con su guía, El nos lleva, no al mal ni al pecado, sino hacia una vida renovada desde la fe. En la vida uno encuentra testimonios tan hermosos desde personas que viven situaciones muy complicadas del día a día, pero con fe y eso marca la diferencia. La fe abre horizontes siempre nuevos de esperanza y eso lleva a mejores pensamientos desde la oración y actitudes más positivas y empatizas con otros que no la están pasando bien.
Cuando todo va bien, la fe en Dios nos lleva a agradecer, y saber agradecer solo brota de un alma humilde, que sabe que mucho de lo que tiene, si bien es con esfuerzo y sacrificio, mucho mas es Gracia y Bendición.
Así, al terminar un ciclo, un tiempo litúrgico, el de la Navidad e iniciar uno nuevo, el Tiempo Ordinario, debe ser una oportunidad nidad para la renovación y seguir enfocados en los buenos propósitos y en las metas para una vida mejor, para una vida nueva.
En el Evangelio de hoy, se nos presenta el testimonio de Juan el bautista, que nos prepara al encuentro con Jesús adulto que va a iniciar su ministerio publico con el Bautismo.
Me llaman la atención dos frases del Evangelio, en boca del bautista: "Nadie puede apropiarse de nada si no le ha sido dado del cielo". No solo es un principio ético-social del "no robarás" c
"si no es tuyo, no lo tomes", sino que nuestra misma vida la lleva el Señor, somos de El. Toda vida viene de El, somos administradores de ella. Y también, "es necesario que El crezca y yo disminuya". Hay que saber bajarle unas rayitas a nuestros humores o actitudes que no reflejan nada de Dios, nada de su bondad y de su amor.
Que el Señor nos conceda que Su Palabra siga iluminando nuestra reflexión y nuestra vida.
P. César