Introducción

El Santo Padre, el Papa Leon, en su mensaje de cuaresma de este año, nos invita a reflexionar sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

 

Por eso, siguiendo el consejo del Papa, las meditaciones de estos días tienen su origen en la Palabra de Dios que siempre inspira, ilumina y sostiene los buenos propósitos.

 

  • La 1a meditación está tomada del Evangelio de san Mateo 6, 1-6. 16-18. Es el evangelio que se proclama cada miércoles de ceniza para iniciar precisamente el tiempo santo de la cuaresma; en el que Jesús habla a sus discípulos sobre la limosna, la oración y el ayuno.

  • La 2a meditación está tomada también del Evangelio de san Mateo 4, 1-11. Es el evangelio del primer domingo de cuaresma en el que se nos narran las tentaciones de Jesús en el desierto.

  • La 3a meditación está tomada nuevamente del Evangelio de San Mateo 17, 1-9. Este es el evangelio que se proclamó el segundo domingo de cuaresma y nos habla de la transfiguración del Señor.

  • La 4a meditación es sobre el encuentro de Jesús con la mujer samaritana. Es el evangelio que se proclamó el tercer domingo de cuaresma y estaremos ahora apoyándonos en el Evangelio de San Juan 4, 5-42.

  • La 5a meditación es sobre el encuentro de Jesús con un hombre ciego de nacimiento. Es el evangelio del domingo pasado, cuarto domingo de cuaresma. También de San Juan 9, 1-41.

  • La 6a y ultima meditación es el acontecimiento de la resurrección de Lázaro, el amigo de Jesús. Es el evangelio del domingo siguiente, quinto domingo de cuaresma. También retomaremos el Evangelio de San Juan 11, 1-45.

 

De esta forma queremos ofrecerles, como sus hermanos sacerdotes, las meditaciones que nos dispongan a ir concluyendo la cuaresma de este año, retomar o reforzar los buenos propósitos y prepararnos a la Semana Santa ya próxima donde como cada año celebramos los misterios más grandes de nuestra fe: la pasión, la muertes y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, que inician con su entrada en Jerusalén el domingo de ramos.

 

Cada meditación inicia con el Evangelio, como lo pide también el Papa, para poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

 

Después de la lectura del Evangelio, practicando la escucha atenta, ofrecemos la meditación, la explicación y la reflexión, en la que cada uno de nosotros debe sentirse involucrado; se trata de tocar el corazón y la vida de cada uno, quizás alguna frase, algún pensamiento o alguna idea hable a nuestra conciencia.

 

Finalmente proponemos algunas preguntas y oraciones, para la reflexión personal ante el Santísimo o desde el silencio interior, como tarea y respuesta personal como “el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza”.

 

Así, la cuaresma se convierte en un “camino compartido”, en el que andamos juntos como hermanos, como familia y comunidad, como la Iglesia que Jesús quiere, para ser fermento de algo mejor que inicie desde el corazón y se lleve a sus hogares, sus relaciones familiares y las labores cotidianas para dar testimonio creíble de nuestra fe.

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La cuaresma como tiempo de limosna, oración y ayuno.